Unión Local de Comisiones Obreras
Pza. Marqués de Estella, nº 25
C.P. 14857, Telf. 957 678 302
Nueva Carteya, (Córdoba
PUÑALADA DE U.G.T A LOS TRABAJADORES DEL CAMPO CORDOBÉS
Cuando, después de muchos años de desconfianza hacia la U.G.T. basada en hechos reales, los representantes de CC.OO. comenzábamos a creer en la seriedad y el compromiso pactado de una organización sindical que se autodefine como padrina y defensora de los trabajadores de este país y, más concretamente de los trabajadores del campo cordobés, nos volvemos a dar de bruces con la cruda realidad y vuelve a resurgir la eterna traición de la U.G.T, a través de sus representantes y negociadores del convenio provincial del campo cordobés acatando sumisamente las propuestas de la patronal ASAJA, provocando con su rúbrica que los derechos de los trabajadores retrocedan en puntos tan importantes como la jornada laboral, las categorías profesionales o los incrementos salariales, conseguidos gracias a nuestra lucha durante muchos años.
Representantes de U.G.T., con vuestra conducta habéis hipotecado, una vez más, la negociación del convenio, habéis mancillado la dignidad de los trabajadores con vuestras miserias y vuestro rastrero sistema de obtener favores de la patronal.
¿Habéis pensado en qué situación dejáis a los representantes de los trabajadores en las empresas? Seguro que no. Es evidente que vuestra comisión negociadora encabezada por Dña. María Trujillo sólo piensa en sus intereses particulares olvidándose de todos los trabajadores que dependemos de la agricultura.
Sí, señora, se ha burlado usted de todos los trabajadores del campo y, abundando en la deslealtad, de sus propios afiliados.
Ya nos temíamos su infamia y vileza desde el momento que presuntamente la U.G.T., representada por usted, no interpuso el pertinente recurso judicial ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía tras el fallo del Juzgado de lo Social de Córdoba.
Con sus maniobras ha demostrado usted ser el aliado más fiel de la patronal ASAJA que de una forma injusta defiende sus intereses.
Pero, ¿y usted qué defiende, Sra. Trujillo?

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